jueves, 3 de octubre de 2013

BASES PSICOFISILÓGICAS DEL ESTRÉS


BASES PSÍQUICAS Y BIOLÓGICAS

Las reacciones al estrés resultan de gran complejidad por lo que permanentemente se descubren nuevos aspectos que incluyen a todos los tejidos del cuerpo humano. El cerebro es el órgano principal de respuesta al estrés y determina la actividad de los otros tejidos, que a su vez, influyen sobre el sistema nervioso mediante cambios metabólicos, aumento de la circulación sangúinea del cerebro, y por la acción de hormonas y sustancias inmunitarias sobre dispositivos receptores que modifican al propio cerebro y regulan entonces la respuesta al estrés.

Los cambios fisiológicos que provoca al estrés  pueden ser mejor comprendidos si se analizan separadamente. Para ello se esquematizarán en sistema del estrés; factor liberador de corticotrofina, centro vegetativo coordinador del estrés, respuesta del cerebro; respuesta del sistema endocrino; respuesta del sistema inmunitario; liberación de catecolaminas simpáticas y la médula suprarrenal.


 
¿CÓMO NOS ESTRESAMOS?

El tálamo se va a encargar de dirigir la información recibida dl exterior hacia dos localizaciones diferentes, la corteza cerebral y la amígdala cerebral.

a.- Del tálamo hacia la corteza cerebral: la información es enviada a la corteza para realizar el procesamiento sensorial de la información en las áreas correspondientes a la vista y el oído y, a partir de ahí y gracias a la capacidad de razonamiento, procesar de forma consciente la información y generar una orden que se enviará hacia los centros subcorticales, empezando por la amígdala con la intención de producir la respuesta mas adecuada.

b.- Del tálamo a la amígdala cerebral; a la vez que el tálamo pasa la información a la corteza cerebral, también lo hace hacia este centro subcortical, desde el que se organizarán las respuestas emocionales. 

RESPUESTA DEL CEREBRO AL ESTRÉS

El cerebro es el órgano en el cual se localizan el conocimiento, las emociones, el sistema de alertamiento, el control de las vísceras y las regulaciones del dolor. En la corteza cerebral ocurre el reconocimiento psicológico del estrés; en otra formación llamada lóbulo límbico suceden las respuestas de emoción que sugieren los estímulos, la formación reticular;  en el hipótalamo se ubican los centro del control visceral que se activan con los estresores..

El hipotálamo dispone de dos modos de influencia. Además de segregar factores liberadores de hormonas que actúan sobre la glándula hipófisis, a través de vías nerviosas activan también a la medula de la glandula suprarrenal. Esta a su vez, segrega las catecolaminas (adrenalina y noradrenalina) que encienden a respuesta al estrés en todo el organismo.

Se ha descubierto que en e cerebro ocurren cambios durante el estrés a través de dos tipos de sistemas químicos; las sutancias opiáceas y los neurointermediarios entre las neuronas. El cerebro, durante el estrés, libera las sustancias opiáceas mencionadas, que de algún modo resultan semejantes a la morfina y que se relacionan con la reducción del dolor.

Los neurotransmisores son pequeñas moléculas cerebrales que conectan de modo químico la actividad de las neuronas. Las catecolaminas, la seretonina y el sistema GABA son los tres sistemas transmisores mas conocidos. Se ha hecho referencia a que tanto las catecolaminas como la seretonina desencadenan la ansiedad y la reacción del estrés. Por el contrario, el sistema GABA resulta ansiolítico y posee efectos antiestrés. Se han presentado evidencias de que el estrés exalta las emociones y la ansiedad mediante la estimulación de la dopamina y la depresión del sistema GABA.

RESPUESTA ENDOCRINA AL ESTRÉS

Durante el estrés se liberan hormonas a través del hipotálamo, de la hipófisis y de las glándulas endocrinas periféricas. El primero responde al estrés a través de la secreción de la CRF.

 

EL ESTRÉS Y LAS GLANDULAS SUPRARRENALES

Las glándulas suprarrenales, o glándulas adrenales son dos estructuras retroperitoneales, la derecha de forma triangular y la izquierda de forma semilunar, ambas están situadas encima de los riñones. Su función es la de regular las respuestas al estrés, a través de la síntesis de corticosteroides (principalmente cortisol) y catecolaminas (sobre todo adrenalina).

Se sitúan en el retroperitoneo, en la cara anterosuperior de los riñones y están irrigadas por las arterias suprarrenales superior, media e inferior. Están formadas por dos estructuras diferentes que son la médula suprarrenal y la corteza suprarrenal, ambas inervadas por el sistema nervioso autónomo. Como su nombre sugiere, la médula suprarrenal está situada dentro de la glándula, rodeada por la corteza suprarrenal que forma la superficie.


La médula de las glándulas suprarrenales

Las células cromafinas están inervadas por fibras simpáticas preganglionares del sistema nervioso autónomo, de modo que cuando se activa el sistema nervioso simpático (Como ocurre en el caso del estrés) segregan unas hormonas, las catecolaminas.
La adrenalina (o epinefrina) constituye el 80% de la secreción de la médula; la noradrenalina es el 20 % restante. Ambas hormonas son simpaticomiméticas , es decir imitan los efectos de la estimulación simpática por el sistema nervioso autónomo.

Las catecolaminas ayudan al organismo a prepararse para combatir el estrés, cuando éste se produce, los impulsos recibidos por el hipotálamo son transmitidos a las neuronas simpáticas pregangliónicas que estimulan las células cromafinas para que produzcan adrenalina y noradrenalina. Ambas hormonas aumentan la presión arterial, aceleran la frecuencia cardíaca, aumentan la eficiencia de la contracción muscular y los niveles de azúcar.

Mientras se produce una situación de estrés tanto débil como fuerte, pero con un período corto, todo vuelve inmediatamente a la normalidad.

En caso de que el estrés se mantenga durante mucho tiempo, el estado general se dispara y los fenómenos que producen dichas hormonas, se vuelven incontrolables. Se origina un estado de nerviosismo generalmente descontrolado e inexplicable ya que no es voluntario y cualquier estímulo sigue sumando más los efectos, porque los principales desencadenantes fisiológicos de la liberación de adrenalina son las tensiones, tales como las amenazas físicas, las emociones intensas, los ruidos, las luces brillantes y la alta temperatura ambiental.

Todos estos estímulos se procesan en el sistema nervioso central

En ese caso es recomendable, dado que escapa de nuestro dominio, una ayuda mediante tranquilizantes durante 10 0 15 días, hasta que el organismo se vaya reponiendo nuevamente. 

 

 

 

 

 

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