Primeros Auxilios
Psicológicos
Son las
acciones realizadas por un personal voluntario destinadas a restituir a la
brevedad la respuesta emocional y cognitiva de una persona en crisis
La técnica de
los Primeros Auxilios Psicológicos en casos de catástrofes fue preparada por la
Asociación de Psiquiatría Americana (APA), su traducción adaptación la realizo
el Dr. Baltasar Caravedo y publicado por la revista militar del Perú en 1972,
sus principios continúan vigentes motivo por el cual lo presentamos en esta
publicación como una técnica aleatoria o de reforzamiento a la de la primera
ayuda
¿Cuáles son sus metas?
1.Dar Apoyo
2.Reducir el
riesgo físico y psíquico
3.Servir de
enlace con ayuda especializada, de ser necesario
¿Cuál es el procedimiento?
Implica
cumplir cinco pasos lógicos:
1.Hacer
contacto psicológico
2.Explorar el
problema
3.Buscar
posibles soluciones
4.Acompañar
la acción concreta
5.Realizar
evaluación y seguimiento
Los primeros auxilios psicológicos
- Son intervenciones de primera
instancia.
- Son inmediatas y de corta duración.
- Están dirigidas a cualquier persona
impactada por un incidente crítico.
- Su objetivo principal es
proporcionar apoyo, reducir el peligro de muerte y enlazar a la persona en crisis
con los recursos de ayuda.
- Los PAP los proporciona cualquier
persona suficientemente entrenada y formada.
- Se proporcionan principalmente en
el mismo lugar del suceso.
El objetivo
de nuestra intervención es “ayudar a la persona a aceptar lo sucedido, expresar
sentimientos, facilitar que busque soluciones y apoyo social, ayudar a que
recupere el nivel de funcionamiento que tenía antes del incidente y prevenir la
aparición de consecuencias negativas para su salud mental”.
Cuatro Tipos de Reacciones Frente a los Desastres
El manual de
la APA menciona que básicamente se pueden presentar cuatro tipos de respuestas individuales
a los desastres:
A) Reacciones normales a los desastres.-
Algunas
personas son capaces de mantenerse notablemente calmadas aún en las
circunstancias más extremas; sin embargo, la mayoría de nosotros empezamos a
sentir los efectos del Síndrome General de Adaptación (sudoración profusa,
temblores, debilidad, estados nauseosos) por un momento y la claridad del
pensamiento puede ser difícil. Afortunadamente muchos de nosotros podemos
recuperar nuestra compostura bastante bien. Sería engañoso clasificar como
anormales estos estados naturales y transitorios.
B) Reacciones paralizantes.-
Se puede
esperar también encontrar personas que por un tiempo se queden paralizadas,
pueden quedarse paradas o sentadas en medio del caos, como si estuvieran solas
en el mundo, su mirada estará perdida, cuando se les habla no podrán responder
a todo o simplemente se encogerán de hombros o pronunciarán una o dos palabras,
parecen libres de reacción emocional, son incapaces de ayudarse.
C) Reacciones hiperactivas.-
Estas
personas pueden estallar en ráfagas de actividad, sin un propósito definido,
hablarán rápidamente, bromearán en forma inadecuada y harán sugerencias y
demandas inaceptables, pero de poco valor real, pasarán de un trabajo a otro y
parecerán incapaces de resistir la más mínima distracción, se muestran
intolerantes a cualquier idea que no sea la suya.
D) Reacciones corporales.-
Algunas
reacciones corporales han sido ya mencionadas como respuestas temporalmente
normales, aunque estos síntomas normales son algo molestos mientras dura,
generalmente no interfieren seriamente con la habilidad de la persona para
llevar adelante una actividad constructiva en una situación difícil, algunas de
estas reacciones, especialmente la debilidad, el temblor, el llanto, pueden no
aparecer hasta después de que una persona ha enfrentado y superado
efectivamente el peligro inmediato.
La formación
que deben tener los profesionales para trabajar en crisis y emergencias sociales
El desarrollo
de actitudes y habilidades para facilitar la comunicación y la expresión de
sentimientos va a resultar clave si nuestra actuación persigue el alivio del
sufrimiento humano, a través de nuestra intervención profesional.
En muchas
ocasiones, lo que necesita la persona puede no consistir en la obtención de
recurso sino, por el contrario, en una necesidad que va más allá de todo eso;
lo que nos está expresando es una demanda de tipo emocional donde poder
desahogarse y sentirse escuchada y aliviada. Además, esta actuación es
fundamental para reducir el impacto de estas situaciones de “crisis” sobre la
vida y la salud emocional de las personas y familias.
Identificar
estas situaciones de crisis va a resultar fundamental como estrategia preventiva
de mayores desarreglos y va a posibilitar la canalización de todas esas
emociones negativas que están paralizando a la persona y que pueden
posicionarla en una situación grave riesgo social.
El papel de
Trabajador Social ante situaciones de crisis, en el desempeño de la relación de
ayuda y a través de la implementación de primeros auxilios psicológicos, va a
dar respuesta a las necesidades emocionales de esa persona; ayudándola a
clarificar las posibilidades que tiene y a ventilar sentimientos angustiantes.
Ojo, no se trata de iniciar con la persona una sesión de psicoterapia.
Igualmente, tampoco se trata de un intrusismo profesional; simplemente consiste
en permitir que las emociones afloren a través de la comunicación, con el
simple objetivo de proporcionar alivio a través de la descarga y la
exteriorización de las emociones, en una interacción de ser humano a ser humano
para, a partir de ahí iniciar una intervención profesional dirigida al
desarrollo y la estimulación, acompañando y asesorando en las posibilidades de
acción, dejando que tome sus propias decisiones; y no dejar que quede atrapada
en una situación paralizante de crisis.
Tras esta
actuación, algunos necesitarán ayuda profesional, otros saldrán adelante pero
con algunas secuelas psicológicas y otros habrán activado sus mecanismos de
resiliencia para, a pesar del dolor sufrido, salir fortalecidos del suceso.
Reviste
especial importancia tener en cuenta que “la psicología de urgencia resuelve situaciones
para las que nadie se encuentra capacitado por las experiencias previas y una
adecuada preparación emocional”17.
Por este
motivo, la formación resulta clave. El no dejar nada a la improvisación y saber
actuar en todo momento desde una perspectiva empática, sin presionar ni emitir
juicios de valor, sin hacer falsas promesas pero ayudando a establecer
objetivos claros, proporcionando a la persona alternativas de acción; se va a
convertir en una función profesional de especial significación.
“Para prestar
ayuda, quien lo haga debe conocer algo más que las técnicas reposadas y amables
de la terapia tradicional, de la búsqueda de las causas en el pasado y de
apelar a la razón; la psicología de urgencia y la capacidad para resolver de
manera adecuada las manifestaciones de la interacción violenta, son habilidad
para las que la mayoría de nosotros, sin importar el grado de nuestra
experiencia clínica, no está bien preparada”.18
Esto recobra
su mayor importancia en tanto que nos va a permitir “resolver estas manifestaciones
concretas en el momento presente”19. Estas manifestaciones pueden tratarse de conductas violentas o
fuertemente estresantes o angustiantes.
Muchas personas están expuestas a situaciones de violencia
emocional y psicológica de forma frecuente, las familias con las que trabajamos
no son ninguna excepción. Así como a otras situaciones traumáticas.
Cuatro Principios Básicos de los Primeros Auxilios
Psicológicos:
A) Acepte el derecho de toda persona a tener sus propios
sentimientos.-
No culpe o
ridiculice a una persona por sentirse como lo hace, su tarea es ayudarle a
superar su sentimiento, no decirle como debe sentirse. Si usted se detiene a pensar
en sus propios sentimientos, se dará cuenta de cómo es imposible para los seres
humanos el hacer una selección consciente de sus sentimientos más profundos.
Tenga
presente que sin embargo la posición de otra persona puede ser similar a la
propia, pero cada persona ha tenido ciertas experiencias únicas que pueden
afectar fuertemente sus sentimientos en relación con los sucesos subsecuentes
en sus vidas.
Más allá del
horror y el temor que puedan sentir, las personas reaccionarán en términos de
cómo esta experiencia encaja con sus ideas pasadas acerca de sí mismo y sus
aspiraciones en el futuro.
Al prestar
primeros auxilios psicológicos, rara vez estará usted seguro de por qué algunas
personas se trastornan más que otras, su expresión, su postura, su aspecto
integro puede decirle eso, aún cuando ella no le diga con palabras, permitirle
a un accidentado saber que usted quiere entender como él se siente puede ser el
primer paso para ayudarlo, esto puede hacerse con unas pocas palabras o aún con
un simple gesto. No lo abrume con su compasión. Esto sólo le hará sentir más incomodo
y confirmará sus peores temores acerca de sí mismo, haga lo indispensable para establecer
contacto con él.
B) Acepte las limitaciones del accidentado como reales.-
Cuando el
muslo de un hombre esta destrozado, nadie espera (incluyendo el paciente) que
pueda caminar por un tiempo. Cuando la capacidad del hombre para superar sus
sentimientos está hecha pedazos, muchos (incluyendo el paciente) se inclinan a
esperar que él vuelva a actuar normalmente, casi de inmediato. “Todo está en su
mente”, “Deshágase de ello”, “Recupérese”. Tales tipos de consejos no tienen
lugar en los primeros auxilios psicológicos, los sentimientos de incompetencia
son reales y a menudo incapacitantes; por ello su tarea será ayudarlos a
recuperarse tan efectivamente y rápidamente como puedan, esto se consigue
aceptando sus limitaciones y ayudándolos a redescubrir rápidamente algunos de
los recursos que ellos pueden utilizar de inmediato.
C) Mida las posibilidades del accidentado en forma tan
exacta y rápida como sea posible.-
Mientras
usted se da cuenta de las limitaciones de una persona perturbada, usted estará
atento de las habilidades y otros recursos que pueda utilizar y reavivar, una persona
muy trastornada puede fácilmente hacerle olvidar que podría ser de verdadera
ayuda para usted tanto como para sí mismo y que usted puede ayudarlo a iniciar
el camino hacia la reorganización de su mundo. Averigüe con tacto que fue lo
que sucedió, permítale responder de su propio modo. Usted no puede dejarlo
divagar interminablemente, ofrecerle un par de minutos en los cuales él pueda
hablar libremente de sus propias experiencias le mitigarán notablemente algunos
de sus sentimientos de desesperanza e impotencia. Averigüe si el herido se
preocupa particularmente de sus familiares o amigos, dele tan honestamente como
pueda una información acerca de donde, cuándo y cómo puede él razonablemente
esperar tener contacto con aquellos que le son queridos. Si él está demasiado
deprimido para hablar fácilmente una exposición de lo que puede haberle sucedido
(basado en su conocimiento general del desastre) puede acrecentar su confianza
en usted, hasta el punto de que él pueda hablarle un poco. Preguntas breves
acerca de su ocupación normal pueden darle a usted algunas pistas sobre sus habilidades
e interés básico, para muchas personas que están anonadadas emocionalmente el trabajo
que pueda hacerse en forma automática y rutinaria podría ser el primer paso que
los haga volver hacia la normalidad efectiva.
D) Acepte sus limitaciones al ayudar a otras personas.-
No trate de
ser todo para las personas, habrá mucho de lo que usted quisiera hacer en un
desastre y que está mas allá de sus de sus fuerzas y habilidades. Usted no
puede ser de todo para todas las victimas. Consecuentemente, usted debe
establecer un orden de prioridades en su pensamiento, acerca de lo que puede
permitirse acometer por sí mismo.
Su primera
responsabilidad será cualquier trabajo de emergencia que le hayan asignado
previamente. Una
razonable y sincera apreciación de sí mismo es parte muy importante de su
preparación para prestar primeros auxilios psicológicos. Un trabajador de
primeros auxilios físicamente herido puede continuar haciendo un buen trabajo
curando las heridas de los accidentados. Pero sí está “emocionalmente herido”
tendrá grandes limitaciones para proveer ayuda a otros.
La concreción
del trabajo a realizar
Para
centrarnos en el abordaje de este campo, procedería dar contestación a la
siguiente pregunta: ¿Cómo se afronta este tipo de intervención? Lo primero
sería la clarificación de unos objetivos al respecto.
En relación a
esto, lo que se pretende con la implementación de Primeros Auxilios Psicológicos
y Emocionales es “auxiliar a la persona para que en lo inmediato afronte la
crisis, pudiendo restablecer el control sobre sus sentimientos para enfrentar
la realidad y establecer contacto con la situación”.20
Esto va a ser
actuación trascendental para el Trabajador Social, en tanto que va a posibilitar
la conexión de la persona con su vida; orientándola en lo necesario para que
retome en contacto.
“Nos referimos a la ayuda e inmediata
intervención que se les ofrece ante la urgencia a víctimas y personas
afectadas, empleando diferentes estrategias para así ofrecer la mejor
contención posible”, “esto se realiza ante estados de crisis, al estar saturados
los mecanismos de adaptación de la persona que está atravesando una situación
que desconoce y la cual dificulta de alguna manera su curso de vida. Esta
incapacidad de adaptación es una peligrosa situación, ya que se ve elevado el
nivel de estrés, desencadenándose cambios extremos en la impulsividad y la
excitación, ante los cuales los mecanismos de defensa no funciona, al igual que
los mecanismos de adaptación, los cuales se verán disminuidos precipitadamente”.21
El Trabajador
Social debe ser consciente de ello y no perder de vista ni las emociones, ni
los sentimientos de la persona que atraviesa por una situación de crisis.
Por tanto,
las intervenciones que se realicen, tenderán al restablecimiento del equilibrio
emocional y perseguirán los objetivos de: “Brindar protección y seguridad, así
como también aliviar inmediatamente, o a corto plazo, síntomas de estrés,
previniendo de este modo la aparición de futuras reacciones”22.
El
proporcionar apoyo a la persona en el mismo momento que lo requiere permite
aliviar su sobrecarga emocional y posibilita el desahogo de la ansiedad. Esta
actuación añade un elevado valor a la intervención.
La actuación
a desarrollar y que comprendería el ámbito de los primeros auxilios psicológicos
y emocionales, según Núñez, son los siguientes:23
• Protección: Donde lo prioritario es proporcionar seguridad
y resguardo a la persona. Para ello, el Trabajadores Sociales gestionarán los
recursos que consideren necesarios y harán uso de las técnicas necesarias,
tales como la derivación de las personas a los servicios oportunos (centro de
acogida).
• Contacto: Donde se deberá promover el contacto tanto
emocional, como físico. En relación a este último tipo de contacto, aclarar que
este no se llevará a cabo en situaciones que resulten contraproducentes (como
es el caso de las agresiones sexuales) o cuando nuestro interlocutor sea de un
sexo diferente al nuestro (para que no dé lugar a malas interpretaciones). En
todo momento, el profesional debe mostrarse receptivo a las necesidades.
• Aceptar sin juzgar los sentimientos: El objetivo es
tranquilizar a la persona, por lo que se deberá evitar hablar de culpables o
realizar juicios de valor.
• Aceptar nuestras limitaciones y la imposibilidad de
resolver todo en el momento: Esto es imprescindible para poder actuar de forma
responsable.
• Evaluar las capacidades de la persona o grupo:
Determinando sus facultades (orientación temporo-espacial, estado emocional,
procesamiento de lo ocurrido, etc.) para poder anticiparnos a sus necesidades.
Lo importante es la detección de las preocupaciones de la persona y ayudarla
en la resolución de las mismas (facilitarle el contacto con las personas que
precise, darle la información necesaria, etc.).
• Brindar opciones: La persona ante esta situación es
incapaz de decidir, por lo que se la deberá ayudar en la elaboración de una
lista de alternativas o soluciones posibles.
• Acciones concretas y estimulantes: Estableciendo objetivos
e incitación a la acción.
• Ofrecer información: sobre todos los recursos sociales
disponibles.
• Seguimiento:
Imprescindible para valorar la evolución de la persona y su situación.
Clasificación de las Victimas en Situaciones de Desastres:
Los autores
tratan de aclarar este dilema clasificando a las víctimas en seis ampliar
categorías, dependiendo de su relación directa o indirecta con el desastre, de
esta manera tenemos los siguientes:
- Víctima de
1° Grado; aquellas que sufren el impacto directo del desastre.
- Victima de
2° Grado; los familiares directos de las de primer grado.
- Victima de
3° Grado; los integrantes de los equipos de primeras respuestas.
- Victima de
4° Grado; la comunidad envuelta en el desastre.
- Victima de
5° Grado; aquellas que se ven implicada por conocer el suceso.
- Victima de
6° Grado; aquellas que no se encontraban en el lugar del impacto del desastre
por motivo de viaje.
Qué hacer y Qué No hacer durante la intervención en
crisis:
A) Que hacer:
- Desarrollar
el sentido de escucha-responsable. Escuchar atentamente, sintetizando
brevemente los sentimientos del afectado. Hágalo sentir que usted lo entiende y
comprende por lo que esta pasando, esto es la empatía.
- Ser cortés,
honesto y transparente; ganarse la confianza y cooperación del afectado.
- Ser
realista y objetivo.
- Favorecer
la dignidad y libertad para que las víctimas trabajen en sus problemas.
- Favorecer
la confianza y seguridad.
- Estar
alerta sobre las oportunidades de dar énfasis a las cualidades y fuerzas de la persona.
- Aceptar el
derecho de los afectados de sentirse así.
- Realice
preguntas saludables y efectivas.
- Pida una
retroalimentación para ver si está usted comprendiendo.
B) Reglas del NO:
- No ofrecer
algo que no pueda cumplir.
- No le tenga
miedo al silencio, ofrezca tiempo para pensar y sentir.
- No se
sienta inútil o frustrado. Usted es importante y lo que está haciendo vale la
pena.
- No muestre
ansiedad ya que ésta puede ser fácilmente transmitida a los afectados.
- No ofrezca
respuesta, más bien facilite la reflexión.
- No permita
que el enojo u hostilidad de la persona lo afecte.
- No los
presione a hablar de Dios, sea comprensivo con las creencias religiosas.
- No tenga
miedo de admitir que el afectado necesita más ayuda de la que usted le pueda
brindar.
Puede
referirlo a profesionales especializados (Psicólogos)
- No permita
que las personas se concentren únicamente en los aspectos negativos de la
situación.
- No muestre
demasiada lástima o paternalismo. Tampoco se exprese de manera autoritaria o impositiva.
Busque un punto intermedio entre estas dos posiciones.
- No espere
que la victima funcione normalmente de inmediato.
- No
confronte a una persona en crisis si este se va asentir amenazado.
- No insista
con preguntas más allá del punto en que la persona no desea hablar.
- No trate de
interpretar las motivaciones ocultas de un comportamiento.
- No moralice
o sermonee.
- No intente
progresar demasiado rápido en el proceso de intervención en crisis.
- No
considere de manera superficial las amenazas de suicidio u homicidio.
- No aliente
a alguien a hacer algo que en realidad no quiere hacer.
Principios técnicos utilizados en los Primeros Auxilios
Psicológicos:
- Escucha
responsable: escuchar atentamente y cuidadosamente.
- Permitir la
libre expresión de la persona, en primer término.
- Transmitir
la necesidad de aceptar lo ocurrido, pues ya no se puede modificar.
- En un
segundo momento, realizar una conversación limitada y lo mas abierta posible.
No excederse en un “interrogatorio fiscal”.
- Realizar
resúmenes periódicos de la exposición de la persona: organización del
pensamiento.
- Proveer
información.
- Orientar en
lo necesario pero evitando los “Consejos Directivos”
- Aceptación
de las personas tal y como son, respetando su dignidad y sus derechos.
- Empatía,
que significa ponerse en el lugar del otro, comprender lo que le está
sucediendo.
- Crear una
atmósfera cálida y humana alrededor de la víctima.
- Posibilidad
de desarrollar reuniones grupales con diversas personas que pasaron por lo
mismo.
- Desarrollo
de actividades para el manejo del estrés.
Fuentes: